Identidad

San Leonardo Murialdo y San José: el corazón de nuestra identidad josefina.

San Leonardo Murialdo 

San Leonardo Murialdo nació en Turín en 1828 y, tras su ordenación sacerdotal en 1851, dedicó su vida al servicio de los jóvenes pobres y abandonados en los oratorios y colegios de la ciudad. Su compromiso con la educación cristiana y la formación profesional lo llevó a fundar en 1873 la Congregación de San José (Josefinos de Murialdo), con el propósito de acoger y acompañar a los más necesitados, inspirando obras como casas familiares, colonias agrícolas y nuevos oratorios.

Su legado trascendió su tiempo y fue reconocido con su canonización en 1970. Hoy, los Josefinos continúan su misión en diversos países, dedicándose especialmente a la educación y formación de niños y jóvenes. Entre sus obras se encuentra la Unidad Educativa Paulo VI, que mantiene vivo el espíritu de Murialdo: un corazón entregado a Dios y a los jóvenes, especialmente a los más pobres y solos.

San José

San José es para nuestra Congregación el modelo de fidelidad y prudencia, el educador que Dios confió para acompañar a Jesús en su crecimiento y misión. En la casa de Nazaret, junto a María, nos muestra las virtudes que deben inspirar nuestra vida: humildad, sencillez, pobreza evangélica y una profunda devoción a la Virgen Inmaculada y al Sagrado Corazón de Jesús. Su ejemplo nos recuerda que, como él, estamos llamados a vivir con entrega generosa, celo por las almas (especialmente de los jóvenes) y espíritu de servicio.

Siguiendo esta tradición, el sistema educativo josefino ve en cada niño y joven al mismo Jesús de Nazaret, y en cada educador a un nuevo San José que lo acompaña con amor y responsabilidad. Esta doble representación convierte nuestras instituciones en una prolongación de la Sagrada Familia, donde se cultiva un ambiente de fe, confianza y dedicación. Así, abrazando las virtudes de San José, renovamos su misión en el presente y hacemos de nuestros hogares y colegios auténticas familias de Nazaret.